30 diciembre 2011

Ciudad-Olvido

Comenzó a cavar por no molestar a nadie. Se pegará un tiro en el borde de la tumba.
Nunca imaginó que cavando encontraría la paz y el equilibrio que la vida le negará. Y menos aún que los deseos de morir se diluirían palada a palada. Así que siguió hasta llegar a un lugar que tendrá la tierra donde suele estar el cielo y el cielo bajo los pies de sus habitantes.
No tardó en golpearle el hombro el primer pedacito de carne que caerá de los ataúdes resquebrajados del cementerio. Corre a refugiarse antes de que la lluvia arrecie.

25 diciembre 2011

Epitafio

A Nicanor Parra

Definitivamente, una cosa puedo aseguraros: la vida en este lado es mucho más sencilla.

20 diciembre 2011

Despedida


Llega Gervasio, intermitente, desde el cielo de la noche que han rasgado los rayos de tormenta. Sin mojarse siquiera. Besa a su mujer, a sus hijos y come con buen apetito, como si llevara tiempo sin probar bocado. Después cuenta historias de ausencia, junto al fuego, hasta que todos caen dormidos.
Con el amanecer sale de la casa, sigilosamente. Camina hacia el horizonte del que vino la noche anterior, lo abre por una de las rasgaduras y regresa antes de que la realidad restañe del cielo las heridas.

16 diciembre 2011

Consecuencias


Yo la abrazaré bien fuerte y me la llevaré conmigo gritan todos como uno solo y arrojan por la borda la cera con que iban a sellarse los oídos.
El barco avanza, envuelto en la niebla, mientras la melodía abruma a sus hombres hasta que nada parece existir más que el canto maravilloso. Ulises, junto al palo mayor, impone sus órdenes, pone rumbo hacia la isla convencido del valor de su tripulación, de su fuerza de voluntad.
Mientras tanto, en Ítaca, el sudario de Laertes, por fin terminado, cubre los cuerpos desnudos de Penélope y uno de sus pretendientes.

13 diciembre 2011

Canción de cuna


No duermo hasta que mamá se sienta en el borde de la cama y me canta Aurtxo Seaskan con una dulzura que me transporta a Leizarán donde las hojas de los árboles, por la noche, se susurran secretos al oído, murmuran las aguas frías del río mientras buscan en el valle su antiguo cauce y el rumor va creciendo hasta tornarse rugido, como el trueno que con sus rodadas precede a la tormenta  y ahoga la nana que mamá me canta y que ahora oigo a lo lejos, acolchada, devuelta por un eco blando.  
Y el golpeo del río abre la puerta e inunda el dormitorio y yo querría que mamá, de irse, se diluyera, ahogara su canto entre burbujas, pero no es así porque la fuerza de la corriente le arranca los brazos, y las piernas y le arranca la cabeza que sigue cantando y que vuelve el agua de un color rojo que en mi sueño me lleva a imaginar que tal vez si quisiera, tal vez si pudiera, me levantaría y con un gesto, con un maldito gesto, podría separar las aguas del  río de sangre que cada noche se lleva a mamá y guardarla por siempre a mi lado mientras canta Aurtxo Seaskan sentada en el borde de la cama.

11 diciembre 2011

UCI

Desde el blog de la ABLACC se realiza una propuesta.

10 diciembre 2011

Elemental


Mientras Watson se acuclilla junto al cadáver, Holmes, envuelto en la nube de humo que sale de su pipa, examina la habitación en que se encuentran. Mientras Watson observa el puñal que la víctima tiene clavado entre los dos omoplatos, Holmes repasa las paredes desnudas, sin una sola puerta o ventana, estudia el cubo perfecto de muros lisos que los rodea. Mientras Watson, seguro de que el hombre ha sido asesinado, se pregunta cómo el asesino ha podido salir de aquella trampa sin escapatoria, Holmes, confundida su silueta con el humo del tabaco, se pregunta intrigado cómo han podido, Watson y él, llegar a aquel lugar.

05 diciembre 2011

Epitafio


02 diciembre 2011

詩學

完全到達35然後,左腳被截肢一種罕見的疾病
未來十年往返醫院一塊不浪費他們四肢,以阻止血液流動,達到他們,再武器
他們把他出了醫院,綁在輪椅穩定自己,穿了一個的球衣,仍然面帶微笑,看著高興¿並說“我想我需要離開有點完美。

24 noviembre 2011

Recuerda


Me sacude papá del hombro, con fuerza. Va a llover, corre, me dice, va a llover. Y sale de mi dormitorio murmurando, víste… depri… o n… vam… a ll…ar.

Me incorporo y me quedo sentado en el borde de la cama, tanteando el suelo con los pies en busca de las zapatillas, con la pausa de la costumbre y la resignación. Y papá aparece en el umbral de la puerta con un abrigo sobre el pijama y unas botas sin atar con el pantalón medio metido por dentro, moviendo las piernas como si necesitara ir al baño.

Nordeste, han dicho nordeste, corre, me coge de la manga, vamos al huerto.

¿Qué crees, que no lo he intentado? Sólo hay un modo de que se calme y se duerma: seguirle la corriente, dejar que la lluvia lo empape hasta los huesos y acompañarlo, después, a la cama.

En el huerto, mirando hacia el nordeste, esperamos mientras el aire húmedo de la noche presagia lluvia. Y papá aguza el oído, como tantas otras noches, atento como un perro con las orejas tiesas. Durante unos segundos la oye anunciarse fresca y blanda, achica los ojos para ver en la oscuridad y sonríe, media sonrisa de felicidad y media sonrisa de tristeza, hasta que la primera gota golpea su frente y lo cojo de la mano, ¿la has visto?, me pregunta, ¿la has visto?, sigue, sin dejarme responder, y tiro de él para llevarlo a la casa, pero él se resiste, cierra los ojos con fuerza intentando no olvidar nada.

20 noviembre 2011

Lectura de microrrelatos

Mañana lunes, en "Els dilluns de La Cigale", leeré algunos microrrelatos junto al escritor Federico Fernández Giordano. Será alrededor de las 20:30. Me encantaría veros por ahí.

17 noviembre 2011

ABLACC



La ABLACC echa andar.

14 noviembre 2011

Poética


Llegó completo a los treinta y cinco. Entonces, le amputaron el pie izquierdo. Una enfermedad rara.
Los siguientes diez años fueron un ir y venir del hospital donde, como si fuera una pieza de carne sin desperdicio, le cortaban los pedazos de las extremidades a las que dejaba de llegarles el flujo sanguíneo; las piernas primero, después los brazos.
Cuentan que lo sacaban del hospital amarrado a una silla de ruedas para que no perdiera el equilibrio, vestido con un jersey de un sólo agujero, y aún sonreía, se miraba ¿¡complacido!? y decía, “creo que ya falta poco para que me dejen perfecto”.


*Hoy es el Día Mundial de la Diabetes, una enfermedad jodida y, hoy por hoy incurable. Espero que la crisis no la convierta también en carísima de tratar.

12 noviembre 2011

Genética


Algunos domingos papá y mamá me ponen guapo y me llevan de visita a casa del tío Norm. El tío Norm es bastante flaco y serio, y a veces tartamudea, pero siempre me da galletas y batido de chocolate y me deja tocar los animales que diseca; los tiene guardados en el sótano.
A mamá no le gusta que juegue en el sótano porque me ensucio y puedo hacerme daño pero el tío Norm le dice que no se preocupe, que la abuela cuidará de mí y mamá mira a papá de reojo y se queda muy callada. Yo bajo corriendo al sótano, me acerco al rincón donde la abuela descansa y le doy un beso; después empujo la mecedora para que se balancee.
Mientras juego, ella sonríe.

10 noviembre 2011

Tierra de bárbaros




El próximo sábado, día 12 de noviembre, es un día feliz para mí. El escritor Norberto Luis Romero presenta su nueva novela, “Tierra de bárbaros”, en la librería Estudio en Escarlata de Madrid. Nacido en Córdoba (Argentina), reside en España desde hace un buen montón de años y es autor de los libros de cuentos “Transgresiones”, “Canción de cuna para una mosca doméstica”, “El momento del unicornio”, “The last night of carnaval”, “El hombre en el mirador”, “Emma Roulotte, es usted”, “The arrival of autumn in Constantinople”, y de las novelas “Signos de descomposición”, “La noche del zepelín”, “Isla de sirenas”, “Ceremonia de máscaras” y “Bajo el signo de aries”. Como podéis ver, una obra extensa y de una enorme calidad (esto lo aporto yo mismo) que lo ha llevado a ser incluido en toda antología del género fantástico que se precie, como las más recientes de Salto de Página, “Aquelarre” dedicada al género de terror y “Perturbaciones” dedicada al fantástico en un sentido más amplio.

Además de escribir, Norberto creó hace un par de años la microeditorial artesanal “Las Puertas del Hacedor”, en la que realiza ediciones bellísimas de su propia obra y la de otros escritores como Ángeles Prieto, Pablo Gonz o Rosalba Cambra.

Enfín todo este rollo para deciros, en resumen, que “Tierra de bárbaros” ya está aquí, que si podéis hacerlo no deberíais perderos la presentación del sábado y, sobre todo, para animaros a leer una novela que, estoy seguro, os va a hacer disfrutar mucho. 

Buenos Aires, verano de 1835. Junto al calor, a las moscas y a la pestilencia de los pozos de basura, llega un barco cargado de religiosas pertenecientes a una estrafalaria orden y una mulata portuguesa adivina. Un grupo de damas de la alta sociedad porteña se aburre y decide dar una fiesta por todo lo alto. Son años de conflictos políticos, miseria, caudillaje y asesinatos en toda la república. A la fantasía e ingenuidad de la joven protagonista acabará imponiéndose una realidad que cambiará su destino, una verdad teñida de sangre y maldiciones.



«Un  narrador poseedor de un lenguaje sólido, riguroso, muchas veces sorprendente, y de una originalidad subyugante y turbadora que hace de cualquier tema que toque una lectura obligada no sólo para  esos lectores fieles que seguimos su obra religiosamente, sino para cualquiera que quiera acercarse a la  literatura a secas.»
HERME G. DONIS, Clarín

«Un hábil y espléndido rebuscador del lado más morboso y escatológico de la existencia humana.»

JAVIER GOÑI, Babelia

09 noviembre 2011

Niveles

El nivel del agua llega hasta las rodillas de los niños que juegan al fútbol en la plaza con naranjas caídas de los árboles. Alcanza el nivel del agua las barbas del abuelo, enredadas en el humo espeso, gris, que nace en la cazoleta de la pipa que ya fuera de su padre y forma columnas inverosímiles que se elevan como un recuerdo olvidado. Sube el agua, su nivel, por las escaleras del ayuntamiento en un fluir contra natura que sumerge al alcalde, ya ahogado en pena, derrotado por el progreso, incapaz de detener la construcción de la presa.
Cubre el agua, siempre el agua, la torre de la iglesia cuya campana, mecida por la corriente, esculpe ondas en la superficie con sus leves, sordos tañidos.

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