28 mayo 2013

El libro de microrrelatos ¿un género dentro de un género?

En alguna ocasión, a raíz de comentarios en las redes sociales, he discutido con colegas sobre la composición de los libros de microrrelatos (lo que son, lo que deberían ser). Esto me ha dado material para pensar durante los últimos meses, sobre todo teniendo en cuenta que si bien mi primer libro nació como un reflejo de mi blog, aunque siempre existió la intención de darle un valor añadido a través de la ordenación y división en dos partes diferenciadas, lo que escribo en este momento nace con la ilusión de convertirse en libro. Por decirlo de un modo más sencillo: en el primer caso escribí microrrelatos que acabaron convirtiéndose en libro mientras que ahora me planteo crear un libro para el que escribo microrrelatos.


Sin embargo, mis dudas sobre la conveniencia de una u otra opción, si es que pueden éstas juzgarse como formas independientes de su contenido, son más grandes según avanzo. Incluso me hace plantearme lo que puede tener de artificioso pretender a priori que una de las dos opciones sea mejor o superior a la otra. ¿Os parece necesario que un libro de microrrelatos tenga un trabajo de composición que le dé un “sentido superior” de conjunto? Y si es así ¿cuál es la forma que puede adoptar un libro de microrrelatos? O dicho de otro modo ¿en base a qué puede organizarse un libro de microrrelatos? ¿Os parece válida la presentación de un libro de microrrelatos como una colección de piezas en la que lo único exigible sea la calidad individual de cada uno de los textos incluido? ¿Es posible, incluso, que esa voluntad de sobredimensionar el libro de microrrelatos nazca de un complejo de inferioridad, siquiera inconsciente? Y, por último, ¿cuál es la longitud ideal (en páginas) de un libro de microrrelatos?

23 comentarios:

  1. A mí, personalmente, me gustan los libros de microrrelatos que tienen un hilo conductor, un algo que una todos los textos. Esos libros de microrrelatos que se conciben como eso, como un libro, como una unidad. De todos modos, no me parece que ese tipo de libros de microrrelatos sean de una "categoría superior" en comparación a las recopilaciones de micros publicados en un blog, por ejemplo, que después pasan al papel. Existen muchos libros de micros sin ese hilo conductor (o con un hilo conductor buscado a posteriori, más débil) que tienen la misma o más calidad que los otros.
    NO creo que el hecho de querer "sobredimensionar" el libro sea un complejo de inferioridad. Creo, más bien, que se trata de ir un paso más allá, de darle, desde su concepción, una unidad al libro. No porque nos parezca "poco" una selección de relatos del blog, sino porque si estos nacen con una idea previa, pretendiendo formar parte de una "unidad superior" quizás nos parezcan "más".
    Lo de la longitud "ideal" es un poco complicado. Y creo que lo ideal es que tengan entre 75 y 90 microrrelatos, aunque esto es como intentar definir la extensión de un microrrelato. Hay libros que tienen 50 piezas y te sobran la mitad y hay libros que tienen más de cien y que te dejan con ganas de más.
    Buen debate has abierto, Jesus. A ver cómo sigue...

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    1. Gracias por abrir fuego, Víctor. A ver qué surge.

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  2. Jesus, yo sinceramente pienso que una opción y otra son válidas, solo son apuestas diferentes.
    Confieso que cuando compro un libro de microrrelatos me gusta que haya relatos que no haya leído en el blog previamente, pero porque yo he sido muy lectora de blogs. Habrá quién lo compre y conozca al autor a través del papel.
    Y me parece que la opción del sentido superior de conjunto es también buena y que no habrá una sino muchas. No creo que haya nada excluyente ni un complejo de inferioridad, sino más bien ganas de crear y de experimentar.
    Por poner un ejemplo, August Tercero Foer (breve antología de un best seller) es una opción muy curiosa e interesante. Pero los libros de microrrelatos de Talentura o Paréntesis, o antologías o libros temáticos (como Desahuciados) son otras.
    En fin, me extiendo y te voy a dejar aquí mi novela. Total para no decir nada.
    Un abrazo

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    1. Conozco el libro de Lourdes y es, posíblemente, el mejor ejemplo de libro compuesto a través de microrrelatos. Tampoco creo yo que una forma sea mejor que otra, busco opiniones distintas a la mía, o iguales, porque estoy un poco atascado. ¡Convencedme de lo que creéis!

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  3. Perdón, mi comentario anterior es de Ana Vidal, pero me quedé con el usuario del blog de la Megaquedada, en fins.
    Abrazo de nuevo

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    1. Lo imaginaba, Ana, pero me has ahorrado preguntarlo porque tal vez hay gente que no lo sabe.

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  4. Si escribir una novela se pudiese comparar al trabajo de un sastre, ¿no se podría comparar un libro de microrrelatos a un trabajo de artesano de patchwork?... Muchos trocitos de tela de muchos colores y formas, pero que, juntos, deberían de llegar a formar un todo armonioso... Digo "deberían" porque no siempre se consigue, y ahí está la dificultad...

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  5. En mi opinión, para poder establecer una línea que una todos los microrrelatos, es necesario tenerla clara desde un principio, antes de empezar a escribirlos. Pero no lo considero imprescindible, una recopilación sin hilo conductor me parece una opción igual de válida. Además, aunque todas las piezas incluídas sean de gran calidad, en los libros de microrrelatos al final lo que me sucede es que unos acaban destacando por encima de los demás, muchas veces de forma subjetiva.
    Respecto a la extensión, también estoy de acuerdo en que 75 - 90 puede ser una buena franja.

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  6. Fernando Vicente me traslada su opinión a través de facebook, por comodidad. Copio y pego su comentario entrecomillado:

    "El problema de un libro de micros, que no tiene una novela y quizás sí los poemarios, es que te curras una estructura, un equilibrio temático y estilístico, un desarrollo in crescendo, un yo qué sé, y luego llega el lector y abre el libro por donde le da la gana, o lee micros al azar o ni siquiera lee el libro completo.
    Y si, además, el libro es temático hay que ser muy bueno para no repetirse.
    Conclusión: lo mejor es hacer lo que a uno le gustaría leer."

    Fernando Vicente

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  7. Yo escribo microrrelatos en un blog, pero prefiero pensar en ellos desligados de éste (que sólo es un medio de ponerlos al alcance de...)
    Por lo tanto pienso sólo en micros.
    En cuanto a las dos cuestiones que planteas, las dos, siendo distintas son para mí igual de válidas. En una, quizás, el hilo conductor sería la calidad o el perseguirla con historias "únicas"; en la otra, se centra un contexto, un espacio o un tiempo o una idea sin olvidarse de la calidad. Por mi, todo está, ni sobreactuado ni con complejo de inferioridad.

    Es más, pienso que hay cosas más allá. Diferentes, que quizás solo se puedan hacer con micros. Hay un libro de CF, "Los tejedores de cabellos" en que cada capítulo es un escenario, una pieza, con personajes independientes, vivencias independientes y... es genial, porque la realidad es poliédrica y el puzzle está bien escrito. Hacia el final el autor lo construye ante el lector, se ve.
    Es decir, el hilo conductor no tiene por qué solo ser una idea o un tema, el hilo conductor de los micro-capitulos puede ser una historia.
    Recuerdo "Seda". Y todo me pareció bien en ese pequeño libro.
    Y pienso que además hay camino por explorar.
    Es... una aventura, al menos para mi. (tengo algunas ideas pero no es el momento)
    Y ya que no sé si me explico pero... que sé que me alargo.
    Disculpa.
    Gracias, Luisa

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  8. Leo opiniones muy interesantes. El hecho de que un libro de microrrelatos tenga una unidad o un hilo conductor, en mi opinión, siempre le aportará un plus. Ese debate también existe en relato y casi todos los autores buscan que haya una unidad en sus libros, aunque, a veces, sea muy débil.
    Para mí conceptualmente el microrrelato está más cerca de la poesía, tanto a la hora de escribirlos como de leerlos (de pocos en pocos, en voz alta y con mucha relectura). Parece que ahora se está empezando a publicar libros de microrrelatos como tales y creo que la tendencia será hacer ediciones más cuidadas, con una unidad y un menor número de textos. Aparte de eso estarán las antologías que, ya sean de un solo autor o de varios, son una selección de lo “mejor”. Cuando dices “ahora me planteo crear un libro para el que escribo microrrelatos” creo que esa la opción correcta, aunque la más difícil.
    Un saludo

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  9. Creo que si escribes desde dentro hacia fuera, invariablemente ha de surgir ese hilo o esos hilos conductores que constituyen la corriente subterránea que te impulsa a escribir; eso en el caso de que no te hayas propuesto trabajar a priori sobre una inquietud determinada. Y creo también que forma parte del proceso creativo cohesionar tu trabajo a partir de ese o esos cogollos que han ido surgiendo.

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  10. Quizá, el proceso creativo de un libro de microrrelatos podría ser análogo al proceso creativo de un libro de poemas, y la unidad – o entidad - tendría más que ver con variables como la actitud, el pulso, la estética... Quizá.

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  11. No creo que exista una forma única o mejor de hacer un libro de microrrelatos, sino el resultado de un libro a partir de la calidad de sus textos. En lo personal, no me gustas las series y me parece agotador un libro donde un objeto, un personaje, un autor, un tema... aparece durante cincuenta o cien micros. Podría mencionar a un autor o autora reconocidos y ni siquiera ellos consiguen sostener la misma calidad a través de toda la obra. Sin embargo, si el autor o autores consiguen hacer que lector no dé cuenta de este hecho, estamos ante un libro excelente. Por otro lado, tenemos aquellos libros donde el autor los ordena a partir de su personal objetividad (¿subjetividad?) y, como lector, por más vuelta que se les da, no se consigue saber por qué están estructurados de esa manera. Creo que lo importante es armar un libro a gusto del autor, esperando que satisfaga a los lectores. Lo que suceda después ya es otro asunto. Saludos Jesús.

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  12. Lo comentábamos el otro día, ¿no?
    Yo no creo que sea necesaria una estructura dentro de un libro de micros. No creo que sea mala, pero tampoco necesaria.
    Creo que el escritor de micros tiene la actitud de ir "sacando" micros; cada uno con una entidad y una estructura propia. Y agruparlos a posteriori puede producir (si produce algo) un efecto artificial y extraño. Al final puede encontrarse uno con 20 micros de animales, 17 de personas, 6 de máquinas y 1 de nubes.
    Sería diferente si el autor, en lugar de "sacar" micros los fuera "metiendo", pactando consigo mismo, a priori, una serie de parámetros en los que podrían entrar, o no, los micros que le "salgan" a lo largo de un período. En este caso creo que se corre el riesgo de producir una sobredosis temática, un hartazgo.
    Siempre desde un punto de vista subjetivo, prefiero que no haya una estructura concreta que el lector deba asumir a priori, sino que, tal vez, tras la lectura, el lector pueda ser capaz de hallar qué micros tienen qué en común; como dice Agus, actitud, pulso... algo sin masticar.
    Sí me parece válida la colección en la que lo único exigible sea la calidad.
    Respecto a la longitud ideal, por mí, a partir de 50 está bien. Y no sabría si poner un límite por arriba.
    Abrazo
    Gabriel

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  13. Creo que la clave está en cómo se lee un libro de microrrelatos o uno de relatos. Conozco muy poca gente que lo haga en orden, como si fuera una novela. Normalemente, y a menos que la línea que los una sea claramente reconocida (y no me refiero a aspectos temáticos), en los que se avance por las peripecias de los propios protagonistas y el micro tres esté perfectamente conectado con el siete (por ejemplo), los lectores con los que he hablado (entre los que me incluyo) picotean, regresan, releen y no siguen ninguna ley ordenada. Como bien decía Agus, la analogía con la poesía es clara y cuando uno lee un poemario se queda en determinados poemas como una entidad única dentro de una más compleja pero que tiene sentido por sí mismo, que es lo que le pido a un libro de micros o de poemas. No sé, recuerdo Obabakoak y me parece un perfecto ejemplo de lo que sería un libro con infinidad de historias aparentemente deslabazadas pero todas ellas con muchos nexos en común. Y tampoco creo que sea tan importante, qué demonios, los autores están ahí, los textos también y los lectores también. A leer se ha dicho, hombre ;-)

    Y sobre la extensión, no soy partidario de medir la literatura al peso (recordad la anécdota de Unamuno y "Amor y pedagogía" y cómo engrosó el volumen con prólogos y "el tratado de cocotología" para que tuviera el número de páginas indicado por su editor), cada proceso es personal y sólo el autor sabe cómo o por qué se quedó en lo que se quedó.

    Saludos, Jesús, y qué bueno que estés de vuelta y con ganas

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  14. Yo me uno a Manuel Rebollar. Yo leo los libros de microrrelatos de una manera un tanto desordenada. Unas veces sigo uno tras otro y otras voy a salto de mata, me detengo donde más me gusta, regreso o no.
    Está la opción de hacer bloques más o menos temáticos, pero creo que eso es más cansado de leer. A mí particularmente me gusta que sea el autor el que averigüe cuál es el hilo conductor, si lo hay, o los temas preferidos del escritor.
    En cuanto a la cantidad, pues dependerá del gusto de cada uno. Si los microrrelatos son buenos, no creo que al lector le importe cuánto son. Precisamente por esa calidad preferirá que no se termine.

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  15. De todas las opciones me quedo con un libro que posea un hilo conductor difuso. Me explico. Un libro de 100-125 micros de los cuales haya unos cuantos (5-8) que sí sean continuación de un tema-historia, dispersos por el libro que le proporcione cierta estructura.
    Recelo de un libro creado en torno por ejemplo a las aventuras de una garrapata en el lomo de una res coja. Sería muy reiterativo, me temo.

    Un saludo indio
    Mitakuye oyasin

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  16. Para mí el mero hecho de que un autor se tome la molestia creativa de escribir una mínima estructura, aunque sea imperceptible, ya es un plus, y suma siempre y cuando, como dice Indio, no resulte repetitivo, forzado, aburrido, metida con calzador. Los libros con sólo microrrelatos son relativamente tan jóvenes, que si no se investiga en ese sentido poco recorrido han tenido al asumir que sólo cabe la compilación de textos sin más, y cada vez canta más eso de "recojo todo lo que tengo en el disco duro y lo encuaderno", que puede estar muy bien, pero no hay una intención, no sé, yo lo tengo bastante claro, aunque sé que es difícil hacer algo que no se repita, pero ahí está el reto. Por no hablar de las posibilidades de interactuación entre los textos de un mismo libro. Un abrazo.

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  17. Creo que los libros de microrrelatos y los libros de poesía tienden a producir bajón en las pausas, esto es, después de la lectura de cada pieza. No suele haber una continuidad anímica, como en el relato más largo o en la novela, prolongada por la duración. En los libros de microrrelatos no hay duración, sino golpes de distinta intensidad. Esto es un inconveniente para la lectura tradicional de tener tiempo por delante, de dejarse llevar por un tono o un ambiente. Cada vez que empiezas un texto inicias una lectura nueva, no es una continuación. Por eso quizás los microrrelatos tengan, o hayan tenido, un espacio ideal en internet. En libro a mí me producen sensaciones contradictorias. Cuando los microrrelatos aparecen dentro de conjuntos de relatos mayores en extensión sirven a veces para hacer una pausa, como si nos detuviésemos en un escalón para seguir ascendiendo en la lectura.
    Un saludo, Jesús

    Antonio Báez

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  18. Hola, Jesús. Disculpa que me "cuele" en este espacio sin ser escritora de microrrelatos, pero me parece interesantísimo lo que planteas.
    Estoy de acuerdo con Manu: creo que el solo hecho de que el autor se plantee alguna forma de composición -no tiene por qué ser una estructura o al menos no una estructura visible- es un valor añadido para el libro. No considero que deba ser necesariamente unidad temática o técnica, sino que puede ser algo vinculado a la actitud en la mirada hacia el mundo. Algo que se perciba de manera sutil y no entorpezca la libertad de lectura del libro, que se pueda hacer de manera lineal o no. Y que no resulte monótono o reiterativo. Por eso, más que de estructura, yo hablaría de unidad de sentido.
    Al igual que en un libro de poemas, es muy difícil mantener una calidad homogénea en un libro de microrrelatos. Pero si encontramos unos cuantos micros excelentes que, además de permitir su lectura exenta con pleno sentido, adquieren otro superior por pertenecer a un conjunto, entonces tendremos una obra redonda, ¿no?
    Como pienso que el microrrelato no se puede escribir, leer o analizar según parámetros de narrativa convencional, tampoco creo que el libro de microrrelatos exija una estructura convencional. Por eso admite muchísimas posibilidades que he leído en comentarios anteriores: componerlo como un libro de poemas, incluir micros como irrupciones en el ritmo de una novela larga, mezclarlos con diversos géneros en una miscelánea, etc. Tenemos buenos ejemplos de todo ello que no contradicen cierta unidad de sentido en el conjunto.
    Hala, vaya rollo os he soltado.
    Un abrazo.
    Leticia

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    1. Unknown, aunque no sea escritora, sabe muchísimo del tema. Hacedle caso.

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  19. Muchas gracias a todos por participar en este pequeño debate. En definitiva se trataba de charlar un poco sobre algo que, sobre todo desde el punto de vista del escritor, es necesario plantearse cuando se aborda un libro de microrrelato.
    Habéis sabido convertir en interesantes mis torpes preguntas disparadero iniciales.

    Un abrazo para todos.

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