06 junio 2010

Costumbre

Clara no se quedó tranquila, viendo la cara de duda de los Pons, así que subió corriendo las escaleras que quedaban hasta nuestro rellano, en busca del álbum de fotos. Mientras, yo los miraba y les decía que sólo sería un momento, que esperaran unos minutos por favor. La imagen del álbum, abierto de par en par, sobrevolando la escalera, produjo un desmayo a la señora Pons y el señor Pons olvidó su arterioesclerosis y bajó las escaleras de dos en dos hasta el portal. Olvidé, como siempre, que los demás no están acostumbrados a ver a Clara tan transparente.

11 comentarios:

  1. Jejeje, pues era clarísima y transparente, yo también me hubiera desmayado del susto. Buen micro.

    Un abrazo

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  2. Curioso, te imaginas???, qué nos asustaría más , ver que flota el álbum o la certeza tan tremenda de que los fantasmas existen.
    Un besazo

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  3. Menudo susto ver flotar un libro, es como para olvidarse hasta de si uno era cojo.
    Un abrazo

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  4. Y es que a veces, la "claridad" con que ocurren la cosas... da miedo!
    Me gustan los microrelatos Jesús, i me gustan los tuyos :o)
    Hace un tiempo que los voy leyendo desde que descubrí tu blog en Sueños de la memoria" de Gemma Pellicer, que hace un poco más de tiempo que sigo.

    Un abrazo

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  5. Bienvenido fra miquel, con la iglesia hemos topado! Me alegro mucho de que te gusten algunos de los micros que ves por aquí. Ponte cómodo.

    Un abrazo para ti y para todos, gracias por la visita.

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  6. Me encantan las historias de fantasmas, como ésta tuya. Acabo de llegar de viaje y he visto ahora tu mensaje sobre el micro Zoom, por mí encantado, será un honor, por supuesto.

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  7. ¿Fantasma o mujer invisible? Fantástico, Jesús ;)

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  8. Muy buen relato Jesús. Esa imagen transparente, jejeje

    Un saludo indio

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  9. Sí, a la segunda lo vi. Bien, aunque con el último te pasaste.

    Saludos.

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  10. Hola Jesus:

    acabo de leer el último y aunque los dos tienen puntos en común en cuanto al tema, creo que son bastante diferentes.

    aquí hay dos planos bien delimitados: el plano de los Pons, anclado en la microrrealidad concreta y el plano de Clara que prefiero pensarlo como de no-realidad (¿fantasma? el ectoplasma siempre marca "su realidad", ¿transparente? casi siempre son objetos, vidrios, cristales, agua, etc. lo transparente siempre requiere un contorno, un límite ¿invisible? quizá es lo que más se acerca a Clara) y entre los dos planos, un mediador: el narrador en primera persona. Es, sin duda el personaje que más me ha gustado porque refleja muy bien la angustia del que puede estar "en dos planos a la vez y no estar loco" (Machin +- dixit).

    muy plástica la imagen del álbum de fotos trasladándose por la escalera. tiene su ironía que Clara, que carece de imagen (o que quizá la tiene a medias porque el narrador la "ve" subir las escaleras) se lleve un objeto que recoge "todas las imágenes" y hasta una "idea" del pasado o de la memoria.

    (apunte al margen: ¿quieres decir que el señor Pons no aprovechó la circunstancia para deshacerse de la pesada de la señora Pons? ¿o tenía algún "affaire" inconfesable con Clara)

    Aunque hay algún defectillo de composición, el micro está conseguido.

    salut,
    hugo

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  11. Hola Hugo:

    Tan puntilloso como siempre. Estoy de acuerdo con bastantes de las cosas que dices, tampoco yo estoy muy seguro de si Clara es un fantasma o invisible no más. También creo que al contarlo en primera persona el tono tiene mucha importancia, y ahí es donde tenía más dudas, si la carga de ironía sumaba o restaba en el micro. En cuanto a esos defectillos de composición ya hablaremos con más espacio.

    Un abrazo

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