06 junio 2013

Sangre de su sangre

Ordenaron colocarle una venda en los ojos y lo sentaron a la mesa frente a tres jóvenes encapuchados y una copa llena delante de cada uno. El hombre olió el contenido de cada copa, dio un sorbo, masticó el líquido y escupió en un cubo que tenía a sus pies.
Dudó. Frunció el ceño mientras mordía disimuladamente el interior de su labio inferior para probar su propia sangre y volvió a sorber de la segunda copa antes de alzarla con certeza. El joven cuya esencia resultó ganadora fue retirado del salón para engrosar la bodega personal del príncipe mientras la Corte, en pleno frenesí, dejaba exangües, en unos minutos, a los otros dos desgraciados.

05 junio 2013

Caballos

En las horas inquietas de ciertos amaneceres los oigo galopar. Su locura y su confusión recuerdan la dinámica de los océanos, el ir y venir de las olas, el rugido de las marejadas, la insaciable ira de las tempestades. Son los caballos perdidos en la fiebre del poeta muerto. Caballos apenas concebidos, ni realidad ni metáfora. Mas yo los oigo incasables -como la sangre arrebatada en un cuerpo sin sombra- ir de acá para allá buscando las orillas de un sueño ya imposible.
Caballos sin nadie que los sueñe.

Rafael Pérez Estrada
Antología de breve ficción
Ed. Berenice

04 junio 2013

Los faroles

El encargado de encender los faroles alargó la vara; la llama alcanzó la mecha y un resplandor amarillento tiñó los vidrios del farol.
El hombre dejó caer la vara, después se la puso al hombro como una lanza y acto seguido miró el horizonte. Entonces, un poco hastiado, aunque diciéndose que el trabajo es el trabajo y hay que cumplirlo, se aprestó a atravesar los dos mil kilómetros de desierto que lo separaban del segundo farol que debía encender.

Jacques Sternberg
Cuentos glaciales
Trad. Eduardo Berti

03 junio 2013

[El dinero en Cejunta sólo sirve para ser pobre...]





El dinero en Cejunta sólo sirve para ser pobre. Todos los pobres poseen millones. Los ricos no tienen absolutamente nada. Esto es algo que nadie ha sabido explicarse y que confunde a los forasteros. A los mendigos se les trata como a reyes y si algún multimillonario llegó alguna vez, se murió de hambre. Unos opinan que en Cejunta reinan la justicia y los buenos sentimientos. Otros dicen que son unos bandidos desalmados. No es cierto ni lo uno ni lo otro. Las reglas del juego son distintas, eso es todo. Pero como la gente no suele tener ni poco ni mucho dinero, vive absolutamente igual que en los demás sitios y la mayoría de los que pasan por allí no consiguen establecer ninguna diferencia.

Las huellas del equilibrista
Antonio Fernández Molina

31 mayo 2013

El cuento en red, primavera 2013

Por si a alguien le interesa, el nuevo número de El cuento en red ya está disponible. Pinchad aquí.

L'Animateur


28 mayo 2013

El libro de microrrelatos ¿un género dentro de un género?

En alguna ocasión, a raíz de comentarios en las redes sociales, he discutido con colegas sobre la composición de los libros de microrrelatos (lo que son, lo que deberían ser). Esto me ha dado material para pensar durante los últimos meses, sobre todo teniendo en cuenta que si bien mi primer libro nació como un reflejo de mi blog, aunque siempre existió la intención de darle un valor añadido a través de la ordenación y división en dos partes diferenciadas, lo que escribo en este momento nace con la ilusión de convertirse en libro. Por decirlo de un modo más sencillo: en el primer caso escribí microrrelatos que acabaron convirtiéndose en libro mientras que ahora me planteo crear un libro para el que escribo microrrelatos.


Sin embargo, mis dudas sobre la conveniencia de una u otra opción, si es que pueden éstas juzgarse como formas independientes de su contenido, son más grandes según avanzo. Incluso me hace plantearme lo que puede tener de artificioso pretender a priori que una de las dos opciones sea mejor o superior a la otra. ¿Os parece necesario que un libro de microrrelatos tenga un trabajo de composición que le dé un “sentido superior” de conjunto? Y si es así ¿cuál es la forma que puede adoptar un libro de microrrelatos? O dicho de otro modo ¿en base a qué puede organizarse un libro de microrrelatos? ¿Os parece válida la presentación de un libro de microrrelatos como una colección de piezas en la que lo único exigible sea la calidad individual de cada uno de los textos incluido? ¿Es posible, incluso, que esa voluntad de sobredimensionar el libro de microrrelatos nazca de un complejo de inferioridad, siquiera inconsciente? Y, por último, ¿cuál es la longitud ideal (en páginas) de un libro de microrrelatos?

24 mayo 2013

Delivery


23 mayo 2013

El microrrelato, hoy


A lo largo de los últimos doce meses se han publicado tres antologías de microrrelato que casi parecen haber sido concebidas por una misma persona con el ánimo de dar una cobertura lo más completa posible al panorama actual del género, sin olvidar la historia de la que todos procedemos.

Abrió fuego Irene Andrés-Suárez con “Antología del microrrelato español (1906-2011). El cuarto género literario” en Cátedra. Es la más académica de las tres, no en vano viene precedida de un estudio previo de cien páginas en el que Andrés-Suárez explica la razón del subtítulo del libro y lo sitúa históricamente. En sus páginas, una selección cuidada de autores y de piezas que no tiene desperdicio.


En septiembre del pasado año se publicó “Mar de pirañas”, edición de Fernando Valls en Menoscuarto. En ella el profesor Valls hace un generoso esfuerzo por atender lo que es una realidad difícil de ignorar: el microrrelato ha encontrado en internet, en el formato blog y redes sociales, una plataforma de difusión que lo ha popularizado de una forma impensable hace unos pocos años. En la antología conviven escritores consagrados de microrrelato, escritores que lo han practicado en pocas ocasiones pero con excelentes resultados y nuevos escritores (permitidme que diga nuevos y no jóvenes, necesariamente) que comienzan a despuntar gracias a sus propios espacios virtuales y al apoyo de otros espacios como “La nave de los locos” del propio Fernando Valls, que dio en su momento visibilidad a muchos de los autores presentes en el volumen.


Y ahora, hace sólo unos días, le toca el turno a “De antología. La logia del microrrelato” selección de Rosana Alonso y Manu Espada y editado por Talentura. Tras la ironía del subtítulo tenemos un volumen valiente y cuya calidad va a sorprender a más de uno. Si bien es cierto que la popularidad del género lo ha democratizado hasta tal punto que en ocasiones se ha incurrido en una terrible banalización del microrrelato, no lo es menos que cualquiera que profundice un poco en la red y no se deje desanimar por posibles malas experiencias iniciales (es lo que tiene disparar a bulto), encontrará un buen puñado de autores y de piezas que, como reza el título, son de antología. Además, “De antología” ofrece un panorama de lo que se escribe en la red hoy en día que no sería accesible de ninguna forma, salvo que uno realice una ímproba labor de prospección. Y todo ello lo hace con piezas inéditas. Es una antología y es una guía de lectura que allanará el camino de los blogs a cualquiera que esté interesado en el microrrelato.


Qué duda cabe, el microrrelato vive su mejor momento histórico en cuanto a creación de textos y atención editorial. Si a estas tres antologías unimos los libros de un sólo autor que se han publicado en los últimos quince o veinte meses (Manu Espada, Rosana Alonso, David Vivancos, las Microlocas, Agustín Martínez, Javier de Navascués, Lourdes Órtiz, Susana Camps, Ricardo Álamo, Gemma Pellicer, Araceli Esteves... amén de escritores de más amplia trayectoria como Flavia Company, Manuel Moyano) no queda más remedio que rendirse a la evidencia. Sé que hacer una enumeración como ésta entraña el riesgo de cometer olvidos (olvidados, os ruego que me disculpéis), pero en esta ocasión, que haya muchos más libros editados en los últimos meses de los que he alcanzado a recordar sólo aumenta la sensación de que los lectores y los escritores de microrrelato estamos de enhorabuena.

17 febrero 2013

Buenas noches y buena suerte

Creo que es una buena idea despedir al doctor Frankenstein el mismo día que cumple los cuatro años. La despedida era ineludible, ya los últimos doce meses han sido un pequeño sinsentido, un empeño muy frankensteniano de negarse a desconectar a un paciente terminal.

Sólo me queda agradeceros a todos vuestras visitas y comentarios con los que habéis dado vida al monstruo y pediros una breve oración por su alma. 


14 diciembre 2012

Presentación en Barberà


28 noviembre 2012

Empatía

Despierto con el gemido de la puerta al abrirse y veo la silueta de Félix en el umbral. Estoy a punto de llamar al celador cuando Félix enciende una de las cerillas de la gran caja que no sé cómo consigue robar en la cocina y se la acerca a los dedos hasta que el olor a chamuscado impregna la habitación. Me levanto de la cama y, de un manotazo, le tiro la caja medio abierta de la que salen disparadas las cerillas y quedan dispersas por el suelo. Doscientas cuarenta y ocho. No sé cómo ni por qué, pero lo sé. Félix me mira con la infinita paciencia de quien no comprende lo que ve y le importa un comino no hacerlo. Después se arrodilla y me ayuda a recogerlas.

22 noviembre 2012

Progreso


El abuelo acaricia los árboles que contrapuntean la acera. Lo hace cada día, al salir de casa, camino del huerto. Y me cuenta que cuando él era niño, los árboles paseaban por la calle como cualquiera de los habitantes de Olvido, desfilaban felices por los caminos, se mezclaban con los del pueblo y regresaban al bosque cuando les placía. Hasta que en la esquina, donde el bar del Toribio, colocaron un semáforo.

20 noviembre 2012

La lotería


Anochece. Charlie se sienta en una esquina y escucha las notas del saxo tenor que serpentean entre los arcos de una pequeña plaza del casco viejo. Rendido el espíritu, sin trabajo, sin mujer, sin casa. Se sienta cerca de los jóvenes marginales y sin futuro que escuchan al músico callejero que ni blanco parece y que repasa día tras día los standars del repertorio jazzístico. Sublime como Young, desbocado como Coltrane, profundo como Hawkins. Lo que daría Charlie por la juventud de los chicos del barrio, por la energía de donde sacan las ganas de seguir, pese a todo.
 Ninguno sospecha lo que ocurre cuando el músico interpreta sus improvisaciones, repletas de disonancias salvajes, consecuentes y plenas de sentido, esas notas punzantes que ponen en tela de juicio la relación entre armonía y melodía. Ninguno sospecha por qué, cada día, uno de ellos no volverá nunca más a la plaza del saxo. Solo Charlie lo sabe. Por eso regresa cada noche y espera.

19 noviembre 2012

Armisticio


La Guerra de las Aves finalizó con el execrable y vil bombardeo de Olvido. Dos escuadrones de aviones salieron de la base aérea de Ciudad y soltaron sobre Olvido miles de toneladas de bombas que, como era de suponer, nunca llegaron a su objetivo. Las bombas olvidaron su destino a mitad de camino, por no hablar de que nadie en Olvido recuerda la Ley de la Gravedad. Tampoco corrieron mejor suerte las fuerzas terrestres que atravesaron Olvido ante la estupefacción de sus habitantes, atrincherados en sus casas pero ignorados como si fueran invisibles. Así que el informe del teniente general Quincoces dejó bien claro que Olvido había sido borrado del mapa y, con su exterminio, la guerra podía darse por finalizada.

Años más tarde, las pruebas de que Olvido seguía en su sitio, intacto, eran irrefutables, pero desde Ciudad nunca se reconoció esto y las autoridades siguieron comportándose como si fuera poco menos que un espejismo que engañaba los sentidos de los más románticos.

07 noviembre 2012

01 noviembre 2012

Vendaval de microrrelatos terroríficos

Me hago eco de una iniciativa para convertir el día de Todos los Santos en el Día de los Microrrelatos Terroríficos. Tienes todo el día de hoy para dejar tu micro en los comentarios del blog Vendaval de microrrelatos terroríficos
Hasta cien palabras.

30 octubre 2012

Rescoldos


Tras más de diez años compartiendo vacaciones, Albert y Marga olvidan la rutina en destinos diferentes. Albert fotografía Lisboa con el secreto deseo de encontrar a Marga, su modelo de los últimos años, en cada encuadre. Marga posa por las estrechas calles de Sighisoara con el sueño de ser poseída, como hasta hace tan solo unas semanas, por la cámara de Albert. 

Y en un instante, pese a los miles de kilómetros que los separan, son conscientes de hallarse el uno frente al otro; el mundo paralizado en torno a la línea invisible que los une.

Comparte