Hemos
comenzado a aceptar cesiones de particulares en el depósito de coches,
sólo exigimos que tengan los papeles en regla. Así, ciudadanos de toda
condición nos traen ancianos que ya no tienen plaza en la residencia,
hombres y mujeres de mediana edad a los que nadie quiere contratar e
incluso niños de familias numerosas (con dos o más hijos) afectados por expedientes de
regulación domésticos. A veces un banco ejerce sus derechos y se lleva a
alguno de los cedidos para saldar las cuentas pendientes; para que limpien
las oficinas o repartan publicidad. Lo cierto es que ya nos va bien
porque el espacio comienza a escasear y nos vemos obligados, por
mantener el orden, a colocarlos de pie.