21 mayo 2011

Expiación

Sobre la cruz de la tumba de Humberto Blasco se posa un pájaro negro, más grande de lo que deben ser los pájaros para no ser temibles.
Rodean la lápida el abogado que no pudo defender la inocencia de Humberto, el fiscal que lo acusó con inteligencia, los nueve ciudadanos justos que tras escuchar a las partes dictaron el fallo de culpabilidad y el juez que lo condenó a muerte. Todos ellos, junto con el redactor jefe de “El Planeta”, fueron protagonistas de un espectáculo perverso, carroña para los cuervos. Por eso, cada aniversario de la ejecución de Humberto, obligados a repetirlo una y  otra vez, se reúnen alrededor de su tumba y tratan de darle un juicio justo donde las intuiciones y las sospechas no derroten lo irrefutable.
Todo es en vano. Se retiran hundidos, como una procesión que aguantara sobre sus hombros un peso insoportable.

17 mayo 2011

Deja vu

La pequeña se nos extremó el sábado.
Era algo que temíamos que ocurriera desde hacía tiempo pero, pese a todo, nos cogió de sorpresa. El alarido de la peque nos hizo dar un respingo, crucé con Carla una mirada rápida de reproche y salimos corriendo hacia el salón, mi mente galopaba a toda velocidad, casi deseaba que sólo se hubiera hecho daño, que el sillón le hubiera mordido la manita que ella acostumbraba a tener metida entre los cojines. Aunque en realidad sabía lo que ocurría.
La peque gritaba, un grito agudo, desmesurado, sostenido, y se tiraba de los pelos. Marga la abrazó, yo apagué el televisor sin entender cómo habría descifrado el código de encendido y me quedé mirándolas a las dos con una descorazonadora sensación de deja vu. Después descolgué el teléfono y llamé al correccional para que vinieran a buscarla mientras aguantaba la mirada a Carla, pidiéndole perdón.
Por las noches, Carla se despierta y se incorpora en la cama. Le pido que esté tranquila, que piense que la peque no está sola, que pedí que la pusieran con sus dos hermanas y ellas cuidarían de ella. Y le digo también que si quiere podemos volver a intentarlo, pero ella se acuesta de nuevo y me da la espalda.

10 mayo 2011

Guerra y paz

Este gordo ocupa mucho lugar y éste y éste también, y el abuelo arroja por los aires “Crimen y castigo”, “La Regenta” y la biblia que adoraba la abuela. Yo no le llevo nunca la contraria al abuelo y me uno a él, “¿te ayudo, abuelo?” y comienzo a vaciar la biblioteca, a lanzar libros por los aires. El abuelo sonríe satisfecho cuando cree que hay espacio suficiente y me hace un gesto para que le ayude a colocarlo. Después nos sentamos en el sillón y nos quedamos mirándolo. Le digo, como un cencerro, abuelo, pero él me mira tranquilo.

04 mayo 2011

Escalofrío

Este gordo ocupa mucho lugar, dice Jimmy encaramado a la rama del árbol  y, sin darme casi tiempo a reaccionar, agarra al petirrojo y lo lanza al aire, riéndose de la torpeza del animal, de su batir de alas inútil. Consigo recogerlo con mi propia camiseta, una camiseta que como casi todo lo que tengo, la ropa, los juguetes, los libros del colegio pintarrajeados, he heredado de Jimmy. Vuelvo la vista hacia arriba y deseo que resbale y se caiga antes de colocar el petardo en el nido. Con tantas fuerzas lo deseo que, sin querer, aplasto al pajarillo entre mis manos.

28 abril 2011

Abril, aguas mil

Ha sido estupendo este mes de abril.
Los microrrelatos “El goteo de los días de lluvia”, “Tic-tac” e “Insomnio” fueron seleccionados por Sergi Bellver para la sección “Arroz negro” del número 96 de BCN Week. BCN Week es una publicación de periodicidad mensual que se distribuye de forma gratuita por un montón de locales de Barcelona. La tirada es de 15.000 ejemplares y eso unido a la coincidencia con la festividad de Sant Jordi hace que la ilusión por salir en ella sea doble. Aún no está actualizada la versión electrónica así que no he podido colocaros el enlace a todos los que no podéis conseguirla en papel.
Por otro lado, envié el microrrelato “Ignorancia” en respuesta a la convocatoria que hacían desde la página web “Cuentos y más” con la única idea de contribuir humildemente al recuerdo, doloroso pero necesario, de una época nefasta. Mi sorpresa ha sido enorme al enterarme de que tanto el periódico “Página/12” como “Tiempo Argentino”, publicaron en sus ediciones de papel y digital una selección de los textos enviados e “Ignorancia” está incluido en los dos. Así que lo mandé allende los mares de vacaciones, digamos, y ha acabado haciendo unos bolos tan inesperados como gratificantes.
Los microrrelatos “Estampa” y “Lección” han sido seleccionados por Carolina Molina para la sección “Érase un cuento” de “El Heraldo del Henares” donde puedes leerlos por primera vez o recordarlos si ya los conocías. Es una publicación electrónica más que recomendable con una sección dedicada al cuento que incluye creación, entrevistas a autores y crítica, y que no deberíais perderos. Esta semana, sin ir más lejos, podéis disfrutar de una interesantísima entrevista a Isabel Mellado, autora del magnífico “El perro que comía silencio”.
Finalmente, podríamos decir que abril trajo también una noticia fantástica… pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

26 abril 2011

Casualidades

En el metro, el músico canta.
Pero antes, sólo unos minutos antes, un árabe, ¿iraquí quizá?,  se mete el dedo en la nariz con fruición, inicia una prospección que finaliza con el índice manchado de un líquido espeso, negruzco. Echa la cabeza hacia atrás y, de la nariz, comienza a brotarle petróleo como de un surtidor, casi a medio metro de altura.
Automáticamente se forma un perímetro en torno a él, pese a nuestras diferencias de toda índole todos coincidimos en no querer mancharnos. Sólo dos jóvenes de cuerpos grandes y voces rotundas, fácilmente de Wisconsin, parecen saber qué hacer. Y así, taponan las narices del árabe con unas bolitas de papel y lo llevan hacia la puerta cogiéndolo de un brazo cada uno. Bajan en la primera parada y están a punto de caer al tropezar con un músico ambulante que entra corriendo en el vagón, un músico que saluda “un poco de música para ustedes” y comienzan a sonar unos acordes familiares que devuelven la calma al vagón.
¿Qué decía? Ah sí, como os contaba, el músico canta.
♫Guantanamera♫

19 abril 2011

Jesús en Galilea

Basado en hechos reales


Mi cuñado Jesús me ofreció su casa de Galilea, un pequeño pueblo cerca de Logroño. No pude rechazar la perspectiva de unas vacaciones gratis, amén de que llamarme Jesús (sí, yo también) y pasar las vacaciones en Galilea, parecía lo más natural. Y he de decir que, pese a que en general han sido unos días agradables, ser Jesús en Galilea resultó mucho más duro de lo que nunca imaginé.
He pasado todas las vacaciones multiplicando panes, además de peces, y realizando todo tipo de milagros que, de verdad, no debería alternar con mis días de descanso. Enfín, he devuelto la luz a los ciegos, el sonido a los sordos y la palabra a los mudos, apañé a un par de cojos para que anduvieran con soltura e incluso el viernes estuve a punto de realizar una rápida resurrección, que por no fastidiarles el entierro a los del pueblo que tan bien les estaba quedando y porque creí que tal vez fuera cierto que la naturaleza es sabia y que si había decidido que al viejo Damián le había llegado su hora a los ochenta y ocho años por algo sería.
El sábado, sin embargo, la casualidad quiso que escuchara una conversación entre la alcaldesa y la oposición, el otro concejal, expresando su coincidencia en la voluntad de redondear el programa de fiestas del mes de agosto con una espectacular crucifixión, que si bien no pude enterarme de en quién habían pensado para tan apreciado papel, dadas mis últimas intervenciones en el pueblo y el sospechoso silencio con que fue recibida mi llegada al bar del Santi decidí que, por si habían considerado hacerle a uno el honor, estaría bastante más seguro en Donosti. Además si hay que hacer un esfuerzo y milagrear un poco, pues vale, aunque sea durante mis vacaciones, pero las pasiones y los martirios nunca se me han dado bien que por algo uno es de naturaleza quejica y tirando a miedoso. 

Así que, dejé una prolija e instructiva epístola para que el párroco leyera durante la próxima misa y que explicaba al pueblo de Galilea que a mí se me daban bien los milagros y demás intervenciones divinas mientras que mi cuñado Jesús, más dotado para el drama, se encargaría de sufrir una pasión dignísima a nada que se lo pidieran con educación. Después cogí billetes para el autobús de las diez de la mañana del lunes.
Por si acaso.

18 abril 2011

Milagro (apócrifo)

La misma noche de 1640 en que al cojo de Calanda le creció la pierna derecha que dos años antes le habían cortado, la zona habilitada en el cementerio del Real Hospital de Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza para enterrar miembros amputados comenzó a removerse como si las lombrices y gusanos que poblaban la fosa se hubieran asustado. El practicante, Juan Lorenzo García, se acercó para ver lo que ocurría y, aterrado, observó cómo de la tierra húmeda surgía una mano y, tras ella, el resto de un cuerpo que recordaba vagamente, es difícil asegurarlo por la suciedad que lo cubría y la oscuridad de la noche, al del joven de Calanda cuya pierna enterró más de dos años atrás. No perdió el ánimo y, sin dudar, le atizó un palazo en plena cabeza que lo aturdió, primero,  y un segundo palazo que produjo un sonido hueco, de nuez abierta, que devolvió al joven a la tumba, para siempre esta vez.

15 abril 2011

La tilde

Aún acostados, los primeros rayos de sol los sorprenden. León se levanta. Inspira con fuerza y se deja acariciar por la luz, por el aire de la mañana. Graciela, ágil, oscura, brillante, abandona la sabana y se coloca a su lado, roza las nalgas de León con los dedos. Mira hacia el sol también, mira también al cielo azul y se estremece levemente. León entrecierra los ojos, hace visera sobre su frente para protegerlos, para atisbar el horizonte y, aun así, acaba volviendo la cabeza, ronroneando. Graciela, sin embargo, desconfiada, le aguanta al sol la mirada.

14 abril 2011

Reclamación

Vigila la cafetería desde hace unos minutos. Lleva días estudiando las rutinas de su objetivo y, cuando éste salga, va a abordarlo. Da un sorbo a su café. La puerta de la cafetería gime al abrirse. El objetivo sale despacio, con un maletín negro en su mano izquierda. El acechador sale tras él.
El acechador no corre, pero el paso es ligero, decidido, doble en frecuencia que el del hombre del maletín. No es tiempo de pensar, sólo de actuar. El acechador lleva la mano derecha dentro del bolsillo del gabán. Cinco metros detrás del objetivo, tres metros, un metro, la mano derecha que sale del bolsillo con una pistola, la coloca a centímetros de la nuca de él, dispara, sigue caminando hasta la esquina sin detenerse mientras el del maletín se derrumba como una torre demolida. El acechador dobla la esquina, se acerca a un coche, sube, desaparecen.
El hombre del maletín se incorpora airado, ensangrentado, ante la sorpresa de los ciudadanos que se han detenido a ayudarle.
—¿Y la sorpresa? —me espeta— ¿dónde está la sorpresa?
—Lo siento — le contesto—. Hoy toca realidad.

13 abril 2011

Al otro lado

Un apuesto joven al que besó en los labios con dulzura se convirtió en rana con un sonido sordo, introvertido, y un poco de humo. Ella se quedó mirándola  y la recogió del suelo, con disimulo, temerosa de que alguien, cerca del pajar, se diera cuenta de lo que había ocurrido. Después introdujo la rana en la bolsa que llevaba y se acercó de nuevo al camino que conducía a la fonda, a hacer mariposas con los ojos a otro peregrino. Sólo uno más y tendría suficientes para la docena de ancas de rana que se le habían antojado a su señor.

09 abril 2011

Política

Lo cierto es que ninguno esperábamos ya que El Regidor del vertedero cumpliera con nada de lo que había prometido durante las revueltas de febrero para aplacar los ánimos de sus súbditos, así que la separación, reciclaje y amontonamiento de los juguetes en cuatro puntos estratégicos vigilados hicieron que la semana blanca transcurriera sin problemas y, sobre todo, que papá y mamá pudieran seguir rebuscando en la basura sin que nada los interrumpiera.

30 marzo 2011

¿Dónde están los enanitos?

Bajo las escaleras de dos en dos, me he vuelto a dormir, y me cuelo en el vagón sobre el pitido, por la grieta menguante de las puertas que se cierran. Encuentro un sitio libre, en el  metro a las ocho de la mañana; tal vez todo cambie por fin. Al sentarme me desinflo en un largo suspiro y lo oigo de nuevo, un día más, ¡ai hooooo!, ¡ai hooooo! Y al mismo tiempo que el metro inicia la marcha todos cantamos ¡ai hooo!, al unísono, ¡aiho aiho vamos a trabajar!, y como cada mañana me siento incómodo al principio, me siento ridículo, pero sólo al principio porque la alegría nos la vamos pasando, no parecemos alegres y sin embargo nos contagiamos hasta que cantamos con entusiasmo, ¡ai hooo!, convencidos, ¡ai hooo!, mientras el metro avanza hacia las entrañas de la Tierra, ¡vamos a trabajar!, y los túneles, convertidos en galerías de una mina, se inundan de esta música absurda hasta llegar a la profundidad de nuestro destino y detenernos para bajar del convoy en fila, caminamos pico en mano, pala al hombro, otros arrastran carretillas y comenzamos a extraer minerales, piedras preciosas u horrendas, tanto da porque la escasa luz de los farolillos apenas nos permite distinguir nuestros rostros tiznados donde los blancos de los ojos refulgen, igualan las razas diferentes y los cánticos que no cesan, el ¡ai hooo! que se oye con fuerza, rebota por las galerías y nos anima a seguir adelante una hora y otra hasta que el sudor amenaza con sustituir a la carne y convertirnos en fluidos inútiles y entonces cambia la letra, que no la melodía, y nos acompaña de nuevo al vagón del metro que nos espera, ¡ai hooo ai hooo!, para devolvernos a la superficie, ¡a casa a descansar!, y a la vuelta cantamos bajito, en susurros, tan justos vamos de fuerzas. De regreso en la estación, ¡ai hooo ai hooo!, las escaleras mecánicas averiadas, ¡a casa a descansar!, y ahora subimos de una en una que es para lo que quedan fuerzas y llegar a casa destrozado, pero con ese punto de esperanza y entrar, como cada noche, en nuestra habitación de respiraciones profundas y olores espesos para encontrarla dormida, desde hace meses, y rozar sus labios con los míos.

28 marzo 2011

Fallo de los II Premios Revista de Letras

El sábado pasado tuvo lugar la entrega de los II Premios Revista de Letras en la librería Bertrand de Barcelona. Fue una ceremonia sencilla y agradable que duró bastante menos de las siete horas con que nos amenazó José A. Muñoz, director de RdL, en la presentación inicial. 
No faltó ninguno de los ingredientes de una entrega de premios que se precie, desde la emoción de Luciana, contagiosa, al recibir su premio, hasta las lúcidas reflexiones de Javier Celaya, premio especial de Divulgación, y un generoso pica-pica bien regado con vino y cava para brindar por la edición que se nos iba y dar la bienvenida a la del próximo año, ya confirmada por los organizadores.
Poco que decir me queda más que agradecer a Revista de Letras haberme permitido participar de forma activa en esta fiesta de las letras digitales y dar mi más sincera enhorabuena a los ganadores, en especial a Luciana Salvador, ganadora en la categoría en que yo estaba nominado, con su blog Bosque de luciérnagas que os recomiendo visitar si aún no lo habéis hecho.
Quiero agradecer también su presencia a Pedro Herrero, Carmen, David Figueroa, Antonia, Conrado y Sergi Bellver que se acercó a saludarme con enorme amabilidad. Entre todos hicistéis que la tarde fuera especial.
Y claro, a Ane, que consiguió superar los días previos sin tirarme por la ventana, cosa que, sin duda, merecí en más de una ocasión.
Ahora, si me lo permitís, me retiro a un rincón a llorar un poco, pero sólo un poco. 


Pinchad en el título del post, os llevará a los resultados publicados en La Vanguardia digital.

24 marzo 2011

Complementarios

A mi mujer no le gusta que le fastidie sus estrategias y yo la amo tanto que me desvivo por darle gusto. Así que salgo a dar un paseo, como me pide,  y cuando regreso me encuentro la cena preparada. Le sigo el juego, me siento a la mesa, y ella trae servidas dos cremas de marisco. No está muy buena, pero sonrío. El solomillo a la pimienta sabe raro, pero al menos está poco hecho, como a mí me gusta. Ni menciono la somnolencia que comienzo a sentir cuando alzo la copa para brindar. Lo último que deseo es estropearle la sorpresa.

14 marzo 2011

Insomnio

Madrugo. ¿Por qué? Qué más da.
Debo esperar, sin embargo, a que el sol ascienda en el horizonte, necesito las corrientes de aire caliente para poder alzar el vuelo.
Con las alas desplegadas, planeo hasta las montañas del Cáucaso, hasta la plataforma que como un balcón con vistas, asoma en una pared vertical. Y me poso.
Mi torpeza en el suelo lo despierta e inclino la cabeza varias veces, a modo de saludo, como cada mañana. Él, al intentar moverse, hace tintinear la cadena que lo mantiene amarrado a una roca. Me mira con más repugnancia que temor; eso duele. Su piel se muestra blanca, como un lienzo sin estrenar, no queda rastro por ningún lado de lo que ocurrió el día anterior. 
Lanzo el primer picotazo. Le arranco un buen pedazo de carne del costado y todo se tiñe de rojo. Él aprieta los labios, los ojos, y sólo un gemido se le escapa. No me importa su dolor.  Lo único que me preocupa es devorarle el hígado cada día. Y meto la cabeza en su herida hasta que me lo como entero, picotazo a picotazo, sin dejar nada, sin pasión ni crueldad.
Acabo antes que el día, necesito el sol para poder volar. También él necesita la noche, porque durante el sueño  el hígado volverá a crecerle, deshará mi trabajo para que pueda volver a empezarlo al día siguiente. Regreso.
Por la mañana madrugo. ¿Por qué? No deberías hacer preguntas cuya respuesta prefieres ignorar. Madrugo. Qué más da. 

08 marzo 2011

Grietas

La editorial “Las puertas del hacedor” acaba de publicar “Grietas”, una plaquette que incluye nueve microrrelatos de mi serie sobre viejos. Desde que hablé por primera vez con Norberto Luis Romero sobre la posibilidad de reunir una serie de micros con un tema común, el proyecto me ilusionó mucho y lo he esperado con impaciencia. Por fin es realidad.
Son seis ejemplares numerados y firmados por el editor y el autor. Si sentís curiosidad por las características materiales y de elaboración os remito al blog de la editorial “Las puertas del hacedor”, donde Norberto da explicaciones detalladas sobre cómo realiza sus plaquettes.

Por último, me resulta difícil encontrar palabras para agradecer a Norberto el amor con que ha tratado a mis micros. Con la plaquette en las manos pienso en la creatividad de Norberto, en su destreza y sobre todo en el enorme cariño que ha puesto en todo el proceso. Gracias.


PD. Si tuviérais interés en releer los relatos que forman "Grietas", los enlaces son los siguientes.


Esperanza
Persistencia
Grietas
El viejo-burbuja
Laurita
Futuro
El niño y la guerra
La mesilla
Visita

24 febrero 2011

Ignorancia

Me cruzo con ellos y ni me doy cuenta, incluso me paro y les digo lo hermoso que es el bebé, lo parecido al padre que ha salido. Ella, turbada, él me ofrece su mano flaca, puntiaguda.
Su contacto me transporta a un par de días atrás y los imagino mientras salen de la maternidad con el bebé, sonriendo estúpidamente como padres primerizos; aunque adivino, al trasluz, algunos de los signos de su depravación.
Rodeo su garra, que aún estrecho, con mi mano izquierda y voy un poco más allá, unas pocas horas, y huelo la humedad de los pasillos del sótano de la maternidad, oigo los sonidos que salen de sus bocas hendidas, puedo verlos alargando las manos huesudas en pos del bebé que trae una monja , un bebé que, sujeto por los pies, boca abajo, alzado como se alza un trofeo, llora sabedor de su destino. 
Suelto su mano asqueado. La mirada de ella es huidiza. La de él retadora.

16 febrero 2011

II Premios Revista de Letras

Hoy me he despertado con una estupenda noticia. “El doctor Frankenstein, supongo” es uno de los cinco nominados en la categoría de Mejor blog nacional de creación literaria en los II Premios Revista de Letras que se fallarán el 26 de marzo en la librería Bertrand de Barcelona. Os dejo los enlaces a los nominados en cada categoría y al que Revista de Letras ha habilitado para que podáis votar. De los blogs con los que comparto  el honor de optar al premio y a los que deseo toda la suerte del mundo, bueno quizá un poquito menos, el que mejor conozco es Cuentos de barro de Antonio Báez, un blog excelente que os recomiendo visitar si aún no lo habéis hecho.
Soy feliz.
Nominados
Votaciones

15 febrero 2011

Zoom, de Manu Espada

Zoom es el tercer libro de Manu Espada, el primero dedicado íntegramente al microrrelato.  En él reúne “ciento y pico realidades inventadas”, ciento y pico pequeñas grandes historias, muchas de las cuales vieron la luz por primera vez en su blog “La Espada Oxidada”.
Un libro de microrrelatos de un mismo autor, las antologías abundan en el mercado editorial, es un riesgo. El riesgo es la sobredosis, el hartazgo, la percusión constante sobre temas recurrentes, con estrategias similares, la escritura con plantilla en definitiva. Hace unos días leía una frase de Jacques Sternberg en la que reivindicaba la dificultad de escribir un libro de relatos breves o muy breves ya que para hacerlo son necesarias tantas ideas como relatos. Y ahí es donde radica el principal mérito de Manu Espada: su portentosa capacidad de fabulación, su imaginación desquiciada capaz de traer a la vida, a las páginas de un libro, las historias más originales, tiernas, duras, divertidas.
El fantástico en Zoom no es un fin en sí mismo, es una herramienta utilizada con una inusual maestría para llevarnos de la mano por caminos imposibles, improbables después de haberlos cruzado de la mano de Manu Espada. No hay vuelta atrás una vez iniciado el camino, no hay arrepentimiento ni rastro de duda; por sorprendentes que sean las situaciones, éstas son seguidas hasta las últimas consecuencias. Y eso se agradece.
Manu Espada es un escritor creativo, innovador e inconformista. Pero también es un excelente artesano capaz de adecuar el estilo a lo que cuenta, observad las técnicas utilizadas en Marcados, Post-it, Sirenas sobre la calma chicha, o tantos otros. Creador de poderosas imágenes cuando lo necesita la historia o frío como un escalpelo en otras ocasiones. En Fuera de contexto, por ejemplo, consigue  plantearnos un divertidísimo musical en el que uno se sorprende moviéndose al ritmo como si oyera la música. Publicidad, La gran batalla, Madrid insólito, Rueda de conocimiento me parecen magníficos, pero sólo cito unos pocos, la lista sería interminable.
En definitiva, Zoom es un libro poderoso, entretenido pero también profundo, que me ha proporcionado un buen puñado de horas de estupenda lectura y que, no me cabe ninguna duda, me seguirá acompañando durante mucho tiempo, he recuperado con este libro algunos microrrelatos que ya conocía y su relectura ha sido muy gratificante y enriquecedora.
Es Zoom, su autor Manu Espada, editado por Paréntesis.

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