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Frankenstein se plantó en la mansión de su creador y pidió una hoja de reclamaciones. Y es que valía que lo hubiera hecho torpe y pesado; que su cerebro fuera el de un perturbado estúpido; incluso que le diera por arrojar niñas a los lagos. Pero aquellas cicatrices...
5 comentarios:
Hola Jesús:
¡¡¡Al fín, después de tanto tiempo en silencio, Frankenstein vuelve a decirnos que continúa escribiendo!!!
Divertimento por divertimento. Si pasas por el blog, acabo de colgar algo en que también la soledad es el tema, intentando quitarle hierro al asunto.
Espero que no vuelvas a "odiarme educadamente" como la última vez.
salut,
hugo
Desde luego. Eso ya no es admisible.
Un abrazo.
Hola Chaval:
Si puedes y tienes tiempo, pásate por el blog.
¡Ah, ¿por que no te haces un gmail para comunicarme mejor contigo?
chau,
salut,
hugo
Enhorabuena por el Diomedea.
Un saludo.
Enhorabuena Jesús, el relato es francamente bueno(condenadamente bueno, como ya dije del Hatillo).
Felicidades por seguir escribiendo, que es de lo que se trata.
Agur.
R.A.
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